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Esmeraldas resiste al cambio climático con acciones

Dos reservas naturales evidencian los efectos de la crisis ambiental, en las comunidades el impacto está en las inundaciones y olas de calor.

“Profe, usted está loca”, le repitieron una y otra vez a Enma Revilla hace 25 años cuando sembró su primer guayacán pichiche. Sus vecinos de la comunidad Cristóbal Colón, de la parroquia Malimpia, cantón Quinindé, de la fronteriza provincia de Esmeraldas, Ecuador, esperaban verla sembrar árboles frutales, pero ella estaba clara con su objetivo: ayudarle a respirar al planeta y crear un corredor biológico.

Su esfuerzo está en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cotacachi-Cayapas creado el 29 de agosto de 1968 mediante Decreto Ejecutivo No. 1468, y es una muestra de que de árbol en árbol se puede aportar a la naturaleza. Cuando Enma empezó su rutina de siembra y conservación, el tema del cambio climático no estaba de ‘moda’, sin embargo, ahora, en 2025, es algo que se siente hasta en comunidades como Cristóbal Colón.

“El calor que nunca existió de esa forma, hasta en este lugar que está rodeado de vegetación exuberante sentimos el calor. Y el río Canandé (que abastece al Esmeraldas, el río más largo de la provincia) en el verano del 2024 bajó demasiado su nivel de agua”, expresó su preocupación la profesora jubilada y cree que es una evidencia del cambio climático.

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Mario Guananga, es uno de los guardaparques del Parque Cotacachi Cayapas.

Impactos del cambio climático

Otra Reserva que también sufre los efectos del aumento de la temperatura del mundo es la Marina Galera San Francisco, en Muisne, al sur de Esmeraldas. Allá, el manglar negro se está blanqueando masivamente como efecto del impacto a la ictiofauna, además, las ballenas jorobas que llegan a aparearse, lo hacen en épocas diferentes.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, asegura que “la evidencia científica del calentamiento del sistema climático es inequívoca”. La temperatura promedio de la superficie del planeta ha aumentado aproximadamente 2 grados Fahrenheit (1 grado Celsius), lo que en la Costa ecuatoriana se evidencia en más inundaciones y en la Sierra, sequías.

“Todo esto nos genera al Ministerio del Ambiente una alerta, de que el cambio climático está más y más fuerte. El océano está ganado espacio y eso provoca que las especies que usan están playas para anidamiento o descanso, busque otros sitios”, advierte Tatiana Caicedo, responsable de la Reserva Marina comparada con las Galápagos, por sus 54.604 hectáreas de área marina y 37 km de perfil costero.  

Le invitamos mirar el vídeo de quienes luchan contra el cambio climático.

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En la Reserva Marina Galera San Francisco, se encuentran dos tipos de torturas y otras especies marina.

Propuestas de cambios

La importancia de plantar un árbol en la zona urbana toma más importancia al conocer el hallazgo del investigador ambiental y catedrático, Eduardo Rebolledo. Él, con tomas aéreas y mapas de calor de la ciudad de Esmeraldas, detectó que el exceso de obras de cemento y la falta de vegetación, están intensificando las olas de calor urbano.

“Personas con problemas cardiacos, adultos mayores…pasan tormento e inclusive, en olas de calor extrema van a morir, está demostrado cuando las olas de calor pasan los 40 grados; por suerte, aquí (en Esmeraldas) estamos a la orilla del mar y tenemos brisa, pero no podemos confiarnos, porque la temperatura va a seguir subiendo”, advierte y lanza soluciones: que cada ciudadano plante un árbol y que antes de graduarse del colegio Bachiller cada estudiante debería sembrar al menos 20 como muestra de responsabilidad ambiental.

Esto tiene coherencia con las amenazas naturales y antrópicas que rodean a los 7 cantones de Esmeraldas con seis sistemas hidrográficos, 19 cuencas hidrográficas y 26 subcuencas. Lo antrópico es el daño del humano a la naturaleza. Las más altas amenazas son la tala y deforestación y; por ser parte de la Costa, naturalmente es altamente propensa a inundaciones, aguajes y oleajes, lo advierte el Plan de Desarrollo Territorial de la Prefectura de Esmeraldas.

Las olas de calor ya se evidencia con más frecuencia en la ciudad de Esmeraldas, Ecuador.

‘Lo mejor que estamos haciendo’

La provincia ‘verde’ como es denominada Esmeraldas, alberga a nacionalidades Awá, Chachi y Épera, pero su dominante poblacional es el pueblo Afroecuatoriano. En este grupo étnico está Jefferson Esmeraldas, fundador del grupo ambientalista ‘Jóvenes protectores del planeta’. Ellos son que creen con firmeza que sembrar un árbol cuenta mucho y por eso lo están haciendo en los cantones Esmeraldas y Muisne, y está involucrando a niños y jóvenes estudiantes a sembrar y a correr la voz.

“A veces pensamos que los temas ambientales no es una problemática que nos afecta directamente a nosotros, pero ya se están viendo las consecuencias de cómo nos afecta a nuestra salud”, comenta el Ingeniero Ambiental, quien vive en uno de los barrios empobrecido de Esmeraldas, “pero eso no es un limitante para decir: nosotros como jóvenes también podemos generar impactos positivos y crear cambios hacia nuestra sociedad”.

Melissa Quiroz, le cree totalmente a Jefferson, por eso es parte del grupo de voluntarios que van de escuela en escuela sembrando y hablando del cambio climático. “Lo mejor que estamos haciendo es educando a niños, porque por más pequeña que parezca nuestra acción es un cambio, porque si queremos cambiar nuestra comunidad, tenemos que empezar desde los hogares”.

Esfuerzos comunitarios

Otro ejemplo inspirador fue lo realizado por los estudiantes Unidad Educativa ‘Leonidas Gruezo George’, en 2023. Ellos sembraron 240 plantas entre frutales, caoba y guayacanes: blanco y de costa, para estabilizar el suelo inundable de la zona de 2.500 personas. Esa reforestación fue parte del proyecto AdaptaClima del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El medio de Comunicación digital Relatos Esmeraldeños también se sumó a los que creen que sembrar un árbol puede marcar la diferencia entre reducir los efectos del gas invernadero y garantizar un mejor estilo de vida. En 2023, Manuel Gonzales, director de Relatos, con la ayuda de la profesora, Enma Revilla, sembró un guayacán salero junto al río Canandé y dentro de lo que ahora es la zona boscosa de la ambientalista.

“Regresé a los dos años y el árbol sigue vivo, pensé que estaría más grande, pero lo importante es que ya está capturando dióxido de carbono y ayudando a limpiar el aire”, destacó Gonzales. En cambio, donde siembran constantemente y no talan sus árboles es en la comuna Playa de Oro, cantón Eloy Alfaro, norte de Esmeraldas, donde vive Julián Arroyo Caicedo y otros 400 afrodescendientes.

Él es de lo que aprendió con el ejemplo de sus mayores de que sin la naturaleza no pueden vivir, por lo que ahora, incluso reciben dinero del Programa Socio Bosque por el oxígeno que le dan al mundo a través de sus 11.000 hectáreas de conservación, que pese al esfuerzo comunitario, la actividad minera ilegal intenta ganar espacio.

La investigación de Eduardo, la incitativa de Jefferson, el voluntariado de Melissa, la resistencia de Julián, la conexión de Manuel y la visión de Enma Revilla, demuestran que la lucha contra el cambio climático en Esmeraldas no es una terea exclusiva de ambientalista, sino de toda una comunidad y que cada árbol sembrado en un pequeño acto de resistencia y esperanza frente a la crisis climática.

En la Comuna Playa de Oro, en Eloy Alfaro, al norte de Esmeraldas su gente protege al bosque que le rodea.
Zonas urbanas como La Tolita y 50 Casas, en la ciudad de Esmeraldas ahora están afectadas por inundaciones.

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